¿Quieres dejar de sentir cansancio durante la semana?

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Consejos prácticos para estimular la energía vital

¿Sientes cansancio todo el tiempo?

Seguro que a veces achacas el cansancio al clima, a la falta de sueño o de descanso, a la calidad del colchón, al carácter del jefe/a en la oficina, a los vecinos, a la familia. Ciertamente son muchas las causas que condicionan ese agotamiento físico que experimentas durante la semana. Cada vez es más común encontrar personas sanas con astenia o irritabilidad entre los amigos o colegas del trabajo. Esto de sentirse “Tired All The Time” es una consecuencia de la degeneración de la calidad de vida actual y puede solucionarse cambiando los hábitos de comportamiento y el estilo de vida.

Por supuesto que algunos factores externos como: los cambios de las estaciones, las diferencias drásticas de temperatura entre el día y la noche, y las situaciones de estrés o conflicto en la vida pueden acentuar la sensación de fatiga o agotamiento físico. Ante estos eventos debes protegerte de forma preventiva o buscar soluciones sobre la marcha de la forma más efectiva posible. Por ejemplo, algo tan simple e importante como vestirse apropiadamente según la época del año, te ayudará a tener suficiente energía, manteniendo el calor corporal o refrescándote cuando sea necesario. Es conveniente tenerlo en cuenta antes de elegir la ropa que vas a usar, además de seguir los patrones estéticos del momento.

En relación con el desánimo y al cansancio crónico tanto los médicos como los naturópatas y los psicólogos coinciden con que las principales causas provienen de factores como la nutrición, el estado individual de integridad física y mental, el consumo exagerado de estímulos externos y los hábitos insanos de ocio y disfrute. El ritmo y los estilos de vida actuales poco a poco van desgastando las fuerzas con el paso de los años. Del mismo modo, el estado mental de cada persona y la visión con la que afronta los procesos en la vida, también condicionan el ímpetu que se tiene ante cada situación en el día a día.

¿Qué es la energía vital?

El concepto de energía vital ha estado presente en la filosofía de casi todas las culturas antiguas. Podría ser que te sonarán palabras como: Physis (Grecia), Ki (Japón), Qi (China) o Prana (India) de los talleres de yoga, de algún libro japonés o de las películas chinas. Aunque hay diversos términos para denominar la “energía vital”, lo más importante es saber que no es un órgano, ni algo materialmente palpable; sin embargo, está presente en todos los órganos y funciones de nuestro cuerpo. Su exceso, equilibrio o carencia influyen y condicionan cómo experimentamos nuestro estado físico.

Seguro ya has escuchado aquello de que: “La energía ni se crea, ni se destruye; sino que se transforma”. El mismo principio que te aporta salud y vitalidad, ante un desequilibrio específico, puede alterarte, irritarte y enfermarte. Mantener el organismo en un estado de armonía y salud, depende no sólo de la apariencia física sino también de cómo experimentamos los procesos mentales y químicos que producen dicha armonía. Es en este contexto, donde la energía vital juega un papel importante. Entonces ¿qué se puede hacer para mejorarla? ¿Dónde se debe actuar, en el cuerpo o en la mente?

ejercicios sanos

¿Por qué te agotas cuando trabajas mucho y también cuando no haces nada?

En las tradiciones filosóficas tibetanas cuando se habla sobre la salud, se hace referencia al “principio de las 3 puertas”. Este término tan poético no es otra cosa que el cuidado exhaustivo de lo que uno piensa, dice y en consecuencia hace. Las 3 puertas son el cuerpo, el habla y la mente concebidos como un espacio de intercambio de energías.

Comienza la transformación de los hábitos por este punto tan sutil y práctico: la observación y el cuidado de cómo te expresas diariamente. Si lo haces de forma positiva y alegre, te llenarás de fuerza y optimismo. Con ello podrás mantener una actitud positiva y una mente clara en cualquier tipo de circunstancias. De lo contrario, terminarás agotándote y deprimiéndote, oscureciendo tu entorno. Lo mismo ocurre con los pensamientos, preocupaciones, paranoias y miedos, a los que, a través de las palabras y acciones, le otorgas una existencia real. Aunque no expreses lo que piensas, el mero hecho de pensarlo te recargará o te debilitará. Un mecanismo tan simple como el de ser más conscientes de este proceso, condiciona totalmente la fuerza personal; así como la forma en que orientas tu vida, tus deseos y por tanto tu realidad presente.

Del mismo modo, tener una motivación clara y buena en cada una de tus acciones, te estimulará e impulsará a llevarlas a cabo, te llenará de vigor y de energía. Tu estado mental es primordial para el estímulo de la energía vital. Puedes cuidarlo manteniendo hábitos mentales saludables y positivos.

Por otra parte, la integridad física es otro factor importante. Las rutinas de trabajo sin descanso, los malos hábitos alimentarios, el sedentarismo y el excesivo consumo de sustancias estimulantes o tóxicas (café, bebidas alcohólicas, de cola o estimulantes, etc.) producen un desequilibrio en el organismo. Mantener por períodos largos de tiempo una vida agitada, sin descansar las horas suficientes de sueño, llevan al agotamiento y al desgaste del cuerpo.

¿Cómo estimular la energía vital a nivel físico?

Lo primero es conocerse a uno mismo y determinar qué te hace feliz y qué te asienta al mismo tiempo. ¿De qué carece tú cuerpo y que te sobra? A partir de esta toma de conciencia comenzarás a reconocer y a transformar lo que te desgasta. Se trata de encontrar un estado de armonía entre lo que te gusta y lo que te beneficia. Es muy inspirador trabajar con el propio cuerpo a nivel físico como un medio para conocerlo mejor, aprovecharlo al máximo y estimularlo de forma óptima. Se recomiendan actividades como: hacer ejercicios al aire libre, caminar en entornos naturales, aprender a respirar y respirar bien, estirarse frecuentemente, tomar el sol, bailar, o ejercitarse físicamente de cualquier modo que sea placentero y saludable.

Otra forma de “recargarte” es encontrar los momentos oportunos para el descanso o el sueño profundo durante el tiempo que consideres necesario. Gradualmente se irá desacelerando el ritmo atropellado de vida que no te permite relajarte. De forma natural comenzarás a darte cuenta de tus verdaderas necesidades físicas y mentales.

Alimentos que te estimulan y revitalizan:

comida sana

¿Cómo te alimentas? ¿Comes por placer, por ansia o con la consciencia de nutrirte adecuadamente? El permanente estímulo externo se ha vuelto una adicción muy poderosa que puede llegar a dictar el comportamiento humano. ¿Comes por hambre o por matar el tiempo?
No solo sentirás cansancio por la mala alimentación, también cuando comes por gula o por ansiedad. Por otra parte, el consumo desmedido de información que te confunde y te estresa es otra manera de reducir de nuestra energía vital.

Además de elegir la calidad de los alimentos, debemos observar los horarios, las cantidades, la frecuencia y la velocidad con que te alimentas. El metabolismo implica un gasto de energía permanente. Si comes lo necesario estarás nutrida/do, si comes demasiado te producirá cansancio. Algunas costumbres relacionadas con el acto de comer afectan la salud a largo plazo. Cuida de no comer demasiado tarde en la noche, justo antes de ir a dormir. Tampoco comas sin prestar atención a lo que haces, como si fuera un acto mecánico. Dedica un tiempo de calidad a comer serena y conscientemente. También se recomienda beber mucha agua en todo momento.

Entre los alimentos que estimulan sanamente e incrementan la energía vital se encuentran: los frutos secos, el aguacate, el cacao, las bayas de goji, la avena, el plátano, el germen de trigo y la levadura de cerveza. También el consumo moderado de sustancias estimulantes más naturales como el té verde y ginseng pueden ser efectivos para un mejor rendimiento, sin abusar de la cantidad y el uso. Otros productos que ayudan a incrementar la energía vital son: el polen de abeja, el jengibre y la jalea real.

No olvides hacer algo por los demás, aunque sea algo pequeño y cotidiano. La felicidad produce energía excedente; por tanto, la satisfacción de ayudar a otros es un mecanismo de autoestimulación muy beneficiosos para todos

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