¡Ya es primavera!

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Cuenta la mitología griega que Demeter (Diosa griega de la fecundidad y madre de Core), enfadada por el rapto de su hija por Hades (Dios del inframundo), castigó a la Tierra con la esterilidad.

Una vez Demeter recuperó a su hija del mundo de los muertos, levantó el castigo y retorno la fecundidad a la Tierra, pero debido a que Core (Perséfone en el inframundo), comió del alimento de los muertos; 7 granos del fruto de la granada, cada año, Perséfone debía permanecer 3 meses con Hades, coincidiendo con nuestro invierno.

Ahora, Core o Perséfone ha vuelto a la luz, la primavera está de nuevo con nosotros como cada año, celebremos pues el triunfo de la vida: flores que retornan (viburno, mimosas, árbol de la piel, laureles, romeros, fumarias, perales, ciruelos, almendros…), pájaros que vuelven de otros lugares, nuevos nacimientos en el mundo humano y animal, júbilo, alegría; así es nuestra madre Naturaleza.

A la primavera la relacionamos con la fertilidad, el crecimiento, la eclosión del mundo vegetal. También se asocia con la expresión de la energía vital, la physis griega, el verde, la alegria, la juventud, la elasticidad, la belleza. Sin embargo, algunos aspectos de la renovación de los ciclos vitales molestan y preocupan a ciertas personas.

Estado de primavera

El griego Hipócrates nos advirtió sobre ese particular, veamos:

“Respecto al conjunto de las estaciones del año, diremos que las secas son más sanas y menos mortíferas que las húmedas.

Son propias de la primavera: las manías, melancolías, epilepsias, los flujos de sangre, las corizas, los resfríos, la tos, la lepra, los líquenes, los exantemas ulcerosos múltiples, los abcesos y la artritis.

Cuando el verano es semejante a la primavera, es preciso esperar muchos sudores en las fiebres.

El final de la primavera y el comienzo del verano son los momentos mejores para la salud de los niños y de los jóvenes”.

¿Cómo repercute la primavera en tu cuerpo y en el estado de ánimo?

La primavera forma parte de uno de los equinoccios donde las horas de luz y oscuridad se igualan. Es un buen momento del año para purificar la mente y el cuerpo, librarnos de la negatividad, soltarla e ir en búsqueda de la flexibilidad, dejar dogmas, revisar consignas, renacer como Perséfone, e incorporarse plenamente al teatro de la vida.

Tras el letargo invernal, el frío, las pocas horas de luz y la quietud, la energía de crecimiento es la esencia de este momento.

Aunque cualquier momento, si uno así lo decide, es bueno para iniciar cambios. Cósmicamente hablando, la primavera es un buen instante para revisar hábitos poco saludables o aprender algo nuevo.

Si se convive con viejos y molestos síntomas, la primavera nos invita a reconectarnos con nuestra naturaleza íntima. Estos viejos achaques o modos de reaccionar, también despiertan con la estación: alergias, cansancio, tristeza, rabia, entre otros. Cambiar las maneras de afrontarlas nos puede beneficiar.

¿Cómo aprovechar la primavera para recuperar nuestro bienestar?

Lo primero es la alimentación. Cada estación tiene su rol, por tanto consumir los alimentos de temporada, ayudará a mejorar el estado de salud general. Es un buen momento para comer verde, ligero y ayudar a depurar el organismo. No olvides beber mucha agua y respirar aire puro. De este modo, ayudas a que tu cuerpo se adapte a los cambios de luz y temperatura. La piel y el pelo también reflejarán los procesos depurativos propios de la primavera. Obsérvate y cuídate de acuerdo al momento. Es posible que alguna modificación pueda requerirse en cuanto a tu higiene e hidratación.

comida primavera

El aumento de las horas de luz y esa fuerza de renacimiento pueden ser una fuente de apertura e inspiración; úsalas para estimular los procesos creativos. No desperdicies esa energía tan potente en prolongar la rutina del invierno. Si bien, a veces la concentración se va fuera de foco porque se quiere hacer de todo cuanto antes; siempre resultará reconfortante lanzarse a realizar algo muy deseado o lograr un sueño añorado. La primavera aporta esa energía para cambiar y mejorar aquellas condiciones que nos limitan.

Recuerda, estar de buen ánimo, rendir y tener energía suficiente también significa armonizar y sincronizarse con los ciclos de la naturaleza.

 

 

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Gustau Pau

Gustau Pau - Terapeuta Naturista
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